viernes, 9 de enero de 2009

Los hombres buenos

Cuando los nazis vinieron por los comunistas / me quedé callado; / yo no era comunista. / Cuando encerraron a los socialdemócratas / permanecí en silencio; / yo no era socialdemócrata. / Cuando llegaron por los sindicalistas / no dije nada; / yo no era sindicalista. / Cuando vinieron por los judíos / No pronuncié palabra; / yo no era judío. / Cuando vinieron por mí / no quedaba nadie para decir algo.
No está clara la autoría de este poema, ni siquiera existe un texto fiel al que citar. Lo que si está claro, es que el pasotismo con el que vivimos actualmente no va a desembocar en nada agradable. Habrá que recordar más a menudo que la única condición para que el mal se extienda es que los hombres buenos no hagan nada.

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